Por  Carlos Bautista

La rumana Simona Halep, actual número dos mundial, encaraba la final de Cincinnati con el objetivo de asaltar el primer puesto del ránking WTA, en manos de la checa Karolina Pliskova por un margen mínimo de 5 puntos de diferencia.

La tenista nacida en Constanza tenía, pues, que derrotar a Garbiñe Muguruza para acceder a la cima de los ránkings. No es la primera vez esta temporada que Halep se encuentra tan cerca del número uno. En la final de Roland Garros, malgastó una ventaja de 64 30 y break point ante la letona Jelena Ostapenko. En Wimbledon tuvo otra oportunidad, llegando de hecho a estar a dos puntos de conseguirlo, pero al final fue abatida en cuartos de final por Johanna Konta.

Lo de hoy, sin embargo, no se había visto nunca. En realidad, la semana pasada Elina Svitolina estuvo a tan solo un punto de infligir ese 61 60 en las semifinales de Toronto que hoy sí ha concretado Garbiñe Muguruza en la final de Cincinnati.

Porque ésa es la realidad: Simona Halep luchaba por el número uno en la tarde de hoy, y solo ha conseguido ganar un juego.

Ante semejante masacre, culminada en exactamente 56 minutos de juego, no hay mucho más que añadir.

Lo cierto es que Halep pareció derrotada desde el principio. Es más, incluso se lo manifestó a su entrenador, Darren Cahill, cuando lo llamó a pista justo después de anotarse el que sería su único juego de la tarde.

Dejando de lado que seguramente la ansiedad por alcanzar el logro de mejor raqueta mundial pudo pesar a la rumana, como los numerosos precedentes atestiguan, lo cierto es que Garbiñe Muguruza siguió demostrando ese gran nivel en cuestiones puramente técnico-tácticas que despegó ayer ante Karolina Pliskova. El hecho de que para haber llegado al partido por el título había tenido que dejar en el camino a sus némesis, como la citada Pliskova, o Madison Keys, a la que logró derrotar aquí por primera vez, habían debido dotar no solo de un plus de confianza a Garbiñe, sino también de un plus de tranquilidad. Quizá por ello Muguruza salió a la pista como si hubiese disputado infinidad de finales en este nivel (recordemos, Premier 5) cuando en realidad era solo la segunda  (la primera se saldó con retirada en la final de Wuhan 2015 ante Venus Williams).

Con la victoria en Ohio, Garbiñe retorna al podio de la WTA, todavía detrás de Pliskova y Halep.

El Open de Estados Unidos está a la vuelta de la esquina, y Garbiñe es posiblemente la jugadora más en forma del circuito ahora mismo. El siguiente reto para la de Caracas es añadir otro Grande más a su palmarés, y asaltar a su vez ese número uno del que actualmente solo le separan 530 puntos. Dado que cayó el año pasado en segunda ronda ante la letona Anastasija Sevastova, Garbiñe solo defiende 70 puntos. Pliskova defiende final (1300 puntos) y Halep cuartos (430), con lo que parece posible que pueda sobrepasarlas a ambas. Por de pronto, aparecerá en el cuadro como tercera favorita.

 

Fuente : http://lafabricadeportiva.com

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