Por Tomás Ressa

“El tenis es un deporte de caballeros” dice el refrán. Al nombrar la disciplina, se nos vienen un sinfín de imágenes a la cabeza, la mayoría muy bonitas: la raqueta y las pelotas; el césped sagrado y las toallas e indumentaria blancas; el polvo de ladrillo y las zapatillas manchadas; el cemento y el ruido de los impactos; el juego en silencio pese al estadio colmado; el saludo antes del partido y el abrazo al final; el respeto entre los contrincantes; los eternos partidos entre Borg-Mcenroe-Connors-Lendl, los duelos Sampras-Agassi o Federer-Nadal. 

Y sin embargo, tanta belleza se ve a veces empañada por el mal comportamiento de los jugadores dentro de la pista. O por las apuestas ilegales. Los partidos “arreglados”. Cuesta creerlo, pero en el tenis en más de una ocasión el resultado de un encuentro no fue natural, sino que estaba pactado por las casas de apuestas y los jugadores que, amenazados o deseosos de cobrar un muy buen cheque, aceptaron las condiciones.

Sin ir más lejos, el 25 de julio, el tenista argentino Guido Pella (100º) sorprendía con dos mensaje en su cuenta de Twitter:

A los pocos días, los argentinos Federico Coria (244º), Diego Schwartzman (35º) y el español Roberto Bautista Agut (16º) hacían lo propio, denunciando públicamente las agresiones sufridas por los apostadores en las redes sociales:

Denuncias que acompañan las del australiano Nick Kyrgios (20º), uno de los llamados a ser parte del relevo del Big 4 como parte de la Next Gen, quien afirmó que “varias veces me llamaron para que pierda un partido” a cambio de “mucho dinero” pero que sin embargo “nunca aceptó”. Repasemos la historia de un negocio tan oscuro como misterioso en el cual las autoridades del tenis están cada vez más involucradas, procurando evitar que el juego sucio acabe con la credibilidad del deporte.

Genésis

2 de agosto de 2007. El ruso Nikolay Davydenko, por ese entonces cuarto del mundo, se enfrentaba al argentino Martín Vasallo Arguello (87º) en la segunda ronda del torneo de Sopot, Polonia. El partido, a priori, parecía un triunfo más del ruso en su brillante temporada, donde había alcanzado las semifinales de Roland Garros y la cuarta ronda de Wimbledon. Sin embargo, aquel encuentro marcaría un antes y un después para el tenis profesional.

Entre los días anteriores al partido y durante su desarrollo, usuarios de la compañía Betfair (el mayor mercado de apuestas cruzadas del mundo) llegaron a apostar siete millones de doláres a la victoria del argentino. Concretamente durante el encuentro, tres usuarios identificados en Rusia apostaron en total 1,1 millones de dólares por la derrota de Davydenko.

Antes del partido, un usuario registrado con el nombre Djults, apostó 540.942 dólares a la victoria de Argüello. Tras 24 minutos de juego, unos instantes después de que Davydenko se impusiera en el primer set por 6-2, otro usuario ruso (SgeniA) apostó 368.036 dólares a la victoria del argentino. Con el duelo igualado tras la reacción de Vasallo (2-6 y 6-3), otro cliente, identificado como RustER colocó 253.833 a favor del número 87 del mundo.

¿Cuál fue el desenlace? Davydenko abandonó en el tercer set cuando perdía 1-2 (6-2, 3-6 y 1-2), como consecuencia de “una fractura por estrés en el pie izquierdo”, dando el triunfo a su contrario. Cabe destacar que el argentino jamás había vencido a ningún jugador que se encontrara entre los diez mejores del mundo.

La duda estaba sembrada. Las alertas se dispararon y las acusaciones no se hicieron esperar. Tanto Davydenko como su familia fueron investigados durante un largo tiempo. “Estamos en 2007, ya no existe la mafia en Rusia”, se defendió entonces el acusado frente al fantasma de que la mafia rusa estuviese involucrada.

“Entregué los datos sobre mi conexión telefónica a principios de diciembre y luego la ATP pidió datos de mi esposa y mi hermano, algo a lo que nos negamos. Si permitimos que eso ocurra, ellos habrían pedido hasta los datos de mi abuela”, explicó Davydenko, quien lamentó que “está tomando meses y meses limpiar mi nombre. Y tal vez dure toda mi vida”.

Desde Betfair, también hubo una respuesta. Mark Davis, el director ejecutivo, no dudo en decir que “está claro que alguien sabía algo”. “Ganaba cómodamente, no mostraba señales de estar lesionado y en nuestro foro no había más que gente hablando de que algo iba mal. Las cantidades apostadas fueron muy extrañas”, declaró. Finalmente, desde la compañía optaron por anular las apuestas y devolver el dinero a la ATP. Ese sería sólo el principio de una larga cadena de apuestas ilegales y mafias que amenazan con manchar el deporte blanco.

Cinco tenistas sancionados de por vida

Las investigaciones en torno al partido de Davydenko-Vasallo Arguello no lograron esclarecer las dudas detrás de las apuestas, ni tampoco consiguieron identificar responsables. En consecuencia, para evitar que peligre la honestidad en la competencia, nació la TIU (Unidad de Integridad en el Tenis) en el año 2008; un organismo independiente de ITF, ATP y WTA, pero que cuenta con el apoyo de esas instituciones y de los cuatro torneos de Grand Slam.

Investiga y castiga las apuestas ilegales, controlando las irregularidades que puedan existir en el deporte de la raqueta, y cuenta con diversos policías internacionales, así como con miembros de la Interpol.

Desde su conformación, la TIU ha sancionado a cinco jugadores: el serbio David Sadic (363º) y el austríaco Daniel Koellerer (385º) en 2011; el ruso Sergei Krotiouk (789) en 2013; el ruso Andrey Kumantsov (261) en 2014; el griego Alexandros Jakupovic (464) en diciembre de 2015 y el juez francés Morgan Lamri, de 22 años.

De estos casos, el más resonante fue el de “Crazy” Dani Koellerer, sancionado en varias ocasiones por racismo y por peleas fuera de tono con sus rivales y los árbitros. No en vano fue catalogado como el jugador más sucio en la historia del tenis. Casualmente, fue el primero en recibir la suspensión de por vida tras ser hallado culpable de tres cargos vinculados a apuestas sospechosas entre octubre de 2009 y julio de 2010.

Especialmente duras fueron sus palabras, negando las acusaciones en su contra: “La ATP destrozó mi vida”. Además, aseguró que en el top 50 el arreglo de partidos “es un secreto a voces” y que “la ATP no bloquearía a Djokovic, Federer, Nadal o Murray”. “Los mejores jugadores están protegidos, son demasiado valiosos como para ser sacrificados” disparó. La polémica, como siempre en el austríaco, estaba a la orden del día.

Una red de apuestas desmantelada

En diciembre del 2016, bajo una operación bautizada como “Futures”, la Guardia Civil española logró desmantelar una organización criminal especializada en la corrupción de eventos deportivos de tenis de las categorías ‘Futures’ y ‘Challenger’, deteniendo a 34 personas, seis de ellos tenistas. La organización habría podido ganar con estos amaños más de medio millón de euros.

Los “arreglos” se producían en dos categorías: ‘Futures’, que son los torneos profesionales donde los jóvenes dan sus primeros pasos en el circuito, y ‘Challenger’, una categoría inferior a la considerada primera división que sirve para que los jugadores emergentes sumen puntos para intentar llegar a torneos más importantes.

Entre los detenidos por las apuestas se encontraban los dos líderes de la red que se benefició durante un tiempo indefinido de las apuestas y los resultados previamente acordados.

Periscope, una forma ilegal de transmitir para las apuestas

Desde principios de 2016, los apostadores han utilizado la famosa herramienta Periscope, propiedad de Twitter, como nuevo juguete para hacer trampas en las apuestas, con la misma misión de los anteriores (receptores, pinganillos o sistemas para transmitir señales con gestos).

Periscope permite realizar una emisión en directo con una facilidad increíble. Basta con tener un móvil con conexión a internet y la aplicación instalada en el teléfono para empezar a retransmitir.

Esta herramienta se transforma en artillería pesada en manos de apostadores dispuestos a jugar sucio. La imagen de Periscope llega sin el retraso de la señal de televisión. Esos segundos son vitales para poder obtener una ventaja que aprovecha otra persona (ubicada en algún lugar seguro y con un ordenador delante) realizando apuestas en vivo y sacando un claro beneficio.

 

Fuente : http://www.rincondeltenis.com/notas/amanos-tenis.html

Anuncios