Todos sabemos que el rugby es un deporte que engancha, que te agarra tan fuerte que no te deja ir. Una vez has probado el sabor de este deporte no lo quieres dejar nunca, y cuando te toca hacerlo por algún motivo personal, sabes que es un parón temporal ya que volverás en cuanto puedas. Da igual la edad que tengas y el motivo, lucharás para volver a las andadas y volver a luchar con tus compañeros/as.

Escribo estas palabras no porque las haya vivido en mis propias carnes, sino porque mi pareja ha tenido que dejar de jugar y apartar su pasión porque está embarazada. Tomaba la dura decisión hace casi un año, ahora está casi de 7 meses y viene un pequeño gran rugbier en camino.

Recuerdo el día que tomaba la decisión de dejar de jugar, recuerdo sus palabras la noche antes del partido de su vida, “¿hago bien?…No sabía que responderle, era una decisión que debía tomar sólo ella. Estoy seguro que estuvo toda la noche dándole vueltas sobre qué hacer, cómo decírselo al equipo y cómo será su vida tras esa decisión. Llegaba el día; yo estaba en el banco por aquella época ayudando a los entrenadores del senior femenino. Tras finalizar el calentamiento, le escribí unas palabras en el antebrazo izquierdo, un familiar suyo había estado enfermo y debía tener otra razón más para luchar hasta el final y disfrutar de su último partido con su equipo. Para mí, fueron los 80 minutos más largos desde que ella juega a rugby, ¿y para ella? la última vez que se ponía esa camiseta hasta dentro de un tiempo. Se terminó el partido con derrota, pero su cara era de felicidad. Ahora tocaba el momento más difícil, enfrentarse a ese círculo querido que se hace cuando se termina un partido, el último esfuerzo. Su lágrimas caían por su mejillas rojas de haber jugado el partido, mientras les comunicaba a sus compañeras que había sido su último partido por una razón muy especial y única. Todas lloraban y se cogían fuerte para evitar que mi mujer se fuese. Era su apertura, una de sus líderes y se les iba. El equipo no quería, ella tampoco pero la decisión estaba tomada.

Situaciones como está, o similares, se viven en los campos de rugby todos los años a finales de temporada. Cada uno con sus razones, lesiones, edad, trabajo, embarazo, etc. Es una decisión difícil de tomar y que sólo esa persona puede tomar.

Este artículo va dedicado en especial a mi mujer, pero también a todas aquellas personas que se ven en la encrucijada de tomar una decisión como esa. No es difícil dejar algo, pero dejar de jugar a rugby es más complicado todavía. No sólo por el deporte en sí, sino por todo lo que le rodea.

 

Salud y rugby

 

 

Fuente : http://www.blogderugby.com/una-decision-dificil/

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