Una persona que con perseverancia y sus convicciones vino a “la ciudad de la furia” para hacer más que una prueba en un club. Un objetivo, una carrera, un laburo, una decisión. Tandil, Olavarría, Buenos Aires. Boca, Sportivo Barracas, Racing. Fútbol, Futsal, la familia y los amigos. Todas esas cosas, y más, tienen a un denominador común: Ailen Habarna. Conoce la historia de Len en esta nota.

Inicios en el fútbol

 

Cuando, no me acuerdo, porque era muy chiquita cuando empecé a jugar, tengo una foto jugando en la canchita, que era lo mejor de lo mejor, era de la escuela y tenia 3 años con la pelota. Desde que tengo memoria juego al fútbol, jugaba con mi hermano que tiene 27 ahora y con nuestros amigos del barrio, era la única mujer. Siempre jugué con el mismo grupo, no solamente era del barrio sino que eran compañeros del colegio. Nunca fui a ningún club, no había, si querías ir tenías que ir hasta los 12 con los nenes y después no podías competir. Siempre jugué en el mismo lugar, nos levantábamos los fines de semana y estábamos todo el día jugando al fútbol, los días de semana hacia los deberes en la escuela para poder llegar a mi casa, comer e ir a jugar hasta que mi mamá nos pegaba el grito a la noche. Hasta los 15 jugué, después me empezó a agarrar vergüenza y no jugué durante dos años, no quería. Después cambie la cabeza y a los 17 empecé a jugar en un club. Yo me veía diferente a como jugaba antes de dejar y después, me arrepiento de haberlo hecho.

Len en la escuela

Me portaba re bien, era muy callada y tímida, cambie cuando empecé el profesorado porque hasta que termine el colegio no hablaba, era muy vergonzosa, si tenía que pasar a dar una lección no pasaba, le decía a mi  mama y ella le tenía que decir al profesor, me ponía muy nerviosa. Jamás me lleve una materia, y no era estudiosa. El inglés me costaba un montón, tenía portugués y francés y me iba re bien. Mi abuela es italiana, me preparó unos cuadernos y casetes para aprender italiano.

Estudios universitarios 

Termine el colegio y me puse a estudiar visitador médico, porque todo el mundo me decía que tenía que estudiar educación física porque me gustaba el deporte y yo no quería hacer lo que me decían los demás, mi mama me hizo hacer un test vocacional y medio educación física, dije: “no voy a hacer lo que me dice un papel”, y empecé a estudiar eso. Estaba de moda en ese momento y necesitaban mujeres, eran un año y medio nada más. Hice ocho meses, me iba re bien pero me re aburría, había mucha parte de anatomía y biología y siempre me gustó, mi mama me veía que ni iba con ganas y un día me dijo: “¿no te gusta?”, y le dije que no. Si no te gusta déjalo, me dijo, no fui más. En 2005 termine el colegio y en 2007 empecé el profesorado de educación física en Tandil, era privado.

Arranqué con una amiga y la mayoría eran conocidos. Pero de todas formas el ambiente no me gustó desde un principio. El primer año no di ni un final, no podía, no promocione ni una materia, no podía pasar a darlos, en una mesa de examen, estudiaba, llegaba el día y cuando estaba ahí me volvía a casa, ni uno di. Tenía como una fobia a rendir, nunca me había llevado una materia, nunca pase a dar lecciones porque no me gustaba, no sabía lo que era, me ponía nerviosa. En segundo año tampoco pude dar los finales y ya me empecé a atrasar, me iba bien, algunas las había promocionado pero no podía dar los finales. En tercer año había cosas del instituto que no me gustaban y ya no quería ir más, el tercer año lo padecí. No podía estar en ese ambiente. La pasaba mal, no quería estar ahí. Quedé libre en algunas materias, fui a dar un final porque lo tenía que dar sí o sí. Me prepare, lo fui a dar, cuando entre me trabé y me puse mal y le dije que me firme la libreta y me iba, me fui directamente a mi casa, le conté a mama lo que me había pasado y ya estaba en mis planes pasarme a otro instituto en Olavarría con una amiga.

Olavarría

Mi idea era terminar cuarto ahí. Alquilamos un departamento  y me fui a vivir allá, tenía 21 años. No conocía a nadie, solo a mi compañera de futbol. Lo mejor que me pudo haber pasado es irme, en todos los sentidos. Di 14 finales de una en Tandil para irme de ahí. Cuando llegue me recibieron re bien, arranqué en segundo año para hacerlo entero, aparte de perder el tercer año en Tandil, perdí uno en Olavarria pero no me importó, también metí algo de 14 o 15 finales, las que me quedaron más las que hice allá. En tercer y cuarto año promocioné todas y todos los finales menos uno, que no lo di porque me vine a vivir acá.

Mi amiga estaba en cuarto año, me ayudó un montón, conocí a otras chicas por el fútbol en Olavarría que también estudiaban educación física y ahí empecé a hacer amigos. Eran más del campo, más como yo. Nos juntábamos todos los días en la casa del pueblo, estudiábamos y estudiábamos. En cuarto metí 23 finales en un mes, una locura, no dormía. Daba hasta tres por día, cursaba ocho horas, más las prácticas o si teníamos que hacer algún deporte. El último año trabajé en una rotisería, quería trabajar para hacerle la vida más fácil a mis padres y sacarles un peso de encima. Me fue mejor estudiando con gente que sola. Yo ya iba canchera, no me importaba nada, sabía que al menos con 4 o con 5 o con 10 aprobaba. Fue muy linda mi etapa en Olavarría.

La vuelta a Tandil

Me volví a Tandil, tuve mi viaje y mi fiesta de egresados, nos fuimos a Mendoza y fue espectacular, me encantó. Lloré desconsolada toda la fiesta de egresados. En el 2012 terminé y me volví a Tandil, en el verano del 2013 nos topamos con las chicas de Boca que estaban haciendo pretemporada en Tandil y ahí comenzó todo esto.

La prueba en Boca 

Estábamos con Lali (Leguizamón) y una amiga en un auto escuchando música, pasamos por un parque y dijimos ¿qué hacen acá entrenando? No distinguíamos quienes eran. Paramos el auto y fuimos a hablar con la DT, que era Marcela Lesich. Le preguntamos si hacían pruebas, dijo que estaban de pretemporada y que si nos queríamos probar jugaban el fin de semana. Se corrió la bola y había muchas chicas. Ese día me probé de 4, cuando terminó la prueba nos juntó y dijo que le había interesado un par pero no nos dijo quienes, que vayamos a la prueba en Buenos Aires que era más grande y en marzo. Un papa se ofreció a traernos en el día y fuimos. Cuando llegamos a Boca… ese día nos quedamos en la casa de Flor Ferrero, ya nos conocíamos y estaba estudiando acá. Había como 200 pibas, yo le dije: “Lali… fuerza, chicas van a quedar, yo las miro de afuera”. Tenía 24 y había chicas de 20 que me iban a pasar por arriba. Al final la hice, nos anotaron y fueron haciendo partidos y sacaban a algunas, jugué 3 partidos hasta que jugamos el último y quedaban 15, empezó a decir los nombres y estaba el mío. Jugué toda la prueba de 2, nadie quería jugar de defensora, el 90% eran delanteras. Quedé de defensora igual que Lali. Marcela nos dijo que teníamos dos opciones, íbamos a vivir allá o viajábamos tres veces a la semana. Nos volvimos y tuvimos un mes para pensarlo, yo estaba laburando de algunas cosas, hacía dos meses que estaba en Tandil. Le dije a Lali, “¿qué perdes vos? ¿Vamos?”, y fuimos. Nos vinimos y estuvimos en una residencia en San Telmo.

De Tandil a Buenos Aires 

Fue una locura, no lo podía creer. Me costó un montón adaptarme a todo, los dos primeros años me costó un montonazo. El primer medio año no hice nada, mientras tanto entrenaba a full, los primeros seis meses entrenaba solamente, y después me ficharon. Al poco tiempo empezamos a trabajar las dos en un call center de Lo Jack, no me banqué que la gente me puteara a las nueve de la mañana y renuncié a los ocho meses. Mientras hacía eso, estaba haciendo un curso de pilates. Estuve un mes sin trabajar y me llamaron para un estudio de pilates, estuve un año trabajando ahí. Después fui a otro call center, trabajábamos para un banco, era un horario fijo y tenía más horas. Los viernes me cambiaba en el colectivo o en la parada, estaba haciendo Futsal en Boca y llegaba tarde por el trabajo. Todos los días buscaba trabajo mientras hablaba con la gente. El día que quede en Boca, a la semana empecé a entender como era el mundo Boca y dije: “yo voy a trabajar acá”.

Un día en un grupo de Facebook aparece un anuncio de Boca Social que necesitaban profes para un programa social de Boca, hacía un segundo que lo habían puesto y les mandé el currículum. A los diez minutos me contestan para preguntarme cuando podía hacer la entrevista, me dijeron para hacerla al otro día. Fui, me la hicieron, fue rara porque no hice nunca una entrevista de trabajo. Cuando estaba en la parada para volverme a casa, me llaman por teléfono y se me apaga, no sabía que era de Boca, cuando llego lo logré prender pero no podía llamar porque era desconocido. Las chicas, dijeron que me llamaron de Boca, me llega un mensaje de texto que decía “¿podes volver? Y el mismo día me tomaron. A la semana empecé a trabajar. Me pagaban la mitad de lo que me pagaban en el call center, no me importó nada yo quería trabajar ahí. Y después me dieron más horas de otro trabajo y equiparaba.  Hasta el día de hoy sigo con los mismos compañeros, se formó un buen grupo de laburo, te dan ganas de ir a trabajar porque la pasas bien.


Futsal en Boca

Fue el primer año que estuve, después de mitad de año. Un representante del Futsal fue a once a buscar chicas, nos miramos con Lali, Kennia y otra chica y dijimos: “¿vamos a ver qué onda?” Yo nunca en mi vida había hecho, fuimos y nos dijeron de hacer una prueba. De la única que me acuerdo es de la China. Nos miraban con una cara (risas), nos fuimos de zapatillas, nos patinábamos en el Quinquela y se nos reían. Jugamos las cuatro juntas y una arquera, les dimos una paliza impresionante. Christian Meloni nos dijo si queríamos seguir, estuvimos un tiempo, la otra chica dejo enseguida y las tres de Tandil nos fichamos también en Futsal. Lali jugo el primer partido contra Huracán y no jugó más, Kennia era media intermitente y yo me quede. Me gustaba el grupo, los entrenamientos, había buena onda, siempre me trataron bien. Pasó ese medio año y era complicado. Había mucho táctico y yo no cazaba una. A fin de año se hizo una prueba de jugadoras, a mí no me la hicieron hacer y ahí se hizo un grupo mucho más grande. Ese año quedamos segundas en el torneo. Le había dicho a Christian que me ponga en tercera para agarrar la onda de Futsal. Ahí fui agarrando más ritmo. Me citaba un partido para tercera y otro para primera. Cuando se hizo la prueba era diferente, jugaba más en tercera porque había chicas que jugaban al Futsal y yo no. A principios de año fueron a Chile pero no fui. Cuando volvieron arrancamos de nuevo el torneo y a dos o tres fechas de que termine me fui.

¿Notas cambios en el deporte femenino desde que empezaste hasta ahora?

Yo no veo un cambio muy grande. Son muchos años. Avances en algunos sentidos hay pero más por interés que porque realmente quieran que avance. En Tandil veo mucha movida, hay gente que realmente le interesa que mejore todo. Hay muchos equipos, escuelitas por todo Tandil, mas allá de lo económico quieren que funcione. En los tres años y medio que estoy acá no veo cambios, todo lo contrario. Lo veo desde Boca que si tenemos algo o nos mejoran algo es por intereses, por el que vean de afuera, porque alguien consiguió algo pero a su vez le viene algo propio. Me parece que, por ejemplo, con el cambio de DT fue una vergüenza y eso perjudica mucho al equipo, no podes llegar de un viaje donde saliste campeón y enterarte al otro día que no tenemos más al cuerpo técnico, hagan bien o mal las cosas, que te quedaste sin profes, sin DT, sin dirigentes, más allá de que cada una tenga su pensamiento sobre la situación. No es normal eso. Ahora pusieron a alguien como presidente que sacó la disciplina femenina y que es el presidente de Futsal y que no le importa nada, ahí no veo que el fútbol avance. De que te sirve intentar hacer las cosas bien desde abajo si después te van a echar. Yo no veo un cambio y menos con lo que está pasando ahora con AFA. Para que los chicos salgan campeones del mundo tuvieron que sacar al femenino y poner la plata para que puedan viajar, la Sub 20 femenina no viajó al sudamericano. No puede ser que Boca sea el único club que le dé una prepaga a las chicas, lo que rescato del club es que nunca nos falta nada. Yo veo retroceso y los cambios por un interés, hay miles de promesas pero no se cumple nada. Yo prefiero no tener toda la ropa que me dan y que todos los clubes tengan una prepaga.

Su futuro

Como jugadora me veo jugando solo Futsal, ya he tomado la decisión de dejar once, no voy a jugar más. Capas que pasa un año, extraño y vuelvo. Tengo ganas de estudiar, me gusta estudiar. Tengo muchas ideas pero va a depender de lo que haga el año que viene, porque no me puedo meter en una carrera de 8 años. Me quiero meter en kinesiología ahora. Liberando el espacio para entrenar en Boca puedo trabajar y estudiar. Estoy en veremos para ver si me anoto o no me anoto. Me gustaría formar parte de algún cuerpo técnico o cuerpo médico, siempre relacionado con el futbol.

Importancia de la familia

Para mí la familia es todo, siempre tuve su apoyo. El primer año que estuve acá casi todos los fines de semana me iba a Tandil. Para que no me falte nada o lo que sea siempre tuve su apoyo. Muchas veces se me cruzó por la cabeza volver, casi todos los días del primer año. Lali me ayudó muchísimo, la considero como parte de mi familia. Si ella no hubiese estado acá, sé que no aguantaba. Cuando me fui de Tandil a Olavarría también se fue a vivir conmigo. La familia y los amigos es lo que te mantiene. Me adapté bastante acá, me hice de un trabajo que es súper importante, al principio no estaba cómoda con el trabajo, ahora puedo decir que mi casa también es acá. Ahora siento que tengo una casa en Buenos Aires, porque también encontré mi lugar en Sportivo que nunca lo sentí en Boca.

¿Qué significa Candela Cejas en tu vida?

Más allá de lo que es toda pareja para una persona, va mas allá, yo la siento parte de mi familia, es mi familia. Es el motivo por el cual yo me quiero quedar. Es la que me acompañan la que me banca, la que me ayuda, todo. Además de cumplir el rol de pareja, ocupa el rol de familia. Aunque extrañe, hace que todo sea más fácil.

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