Foto: Facebook Arminda Quiroga

Parada debajo de los tres palos, esperando que el rival llegue para ponerle la vida al intento de gol. Parada al lado de un pizarrón enseñando lo que más le gusta, formando chicos. Con la misma pasión y ganas que se pone los guantes para atajar, Arminda Quiroga da clases de matemática en escuelas secundarias. Conoce más sobre la vida de la arquera de Sportivo Barracas en esta nota.

¿Cómo empezaste a estudiar para ser profesora?

Desde primer grado me gustó la docencia, mi hermana mayor es profesora de primaria, siempre quise enseñar. Ella me dijo que le averigüe sobre el profesorado de matemática, yo iba a hacer el de primaria igual que ella. Me gustó el lugar y el ambiente y me anoté yo, ella no. En febrero di el curso de nivelación, me iba a cambiar a química pero como ya había hecho el curso de ingreso terminé haciendo el de matemática. Cuatro años después me recibí de profe de matemática, en marzo del 2007 di el último final. A los 21 ya me recibí.

¿Cuándo empezaste a trabajar como docente?

Ese mismo año empecé a dar clases como ayudante de cátedra en geometría, es una de mis pasiones. Al final me hice cargo del curso porque la profesora se tomó licencia. Fue una muy linda experiencia dar clases a los meses de haberme recibido. Reafirmé que estaba en lo cierto cuando decidí hacer el profesorado de matemática.  Al año siguiente trabajé en colegios secundarios. La primera fue en Valentín Alsina. Mis primeros dos cursos fueron en la Media 9. Desde el 2008 hasta la actualidad estoy trabajando en el Mariano Acosta. Al año siguiente empecé a trabajar en el Bartolomé Mitre y ahora tengo 21 horas a la mañana de lunes a jueves. Trabajo en los dos turnos y el viernes a la mañana lo tengo libre. Mi jornada laboral termina 18:30 y hago otras actividades.
Ahora me hicieron un ofrecimiento para formar parte de un equipo de trabajo de capacitación docente. Es el fruto de lo que hice durante los nueve años de carrera, los coordinadores me conocen y ahora estoy a la expectativa de eso.

Complicaciones entre el deporte y el trabajo

Cuando estaba estudiando el profesorado todavía no entrenaba en un club. Pero en tercer año tuve que dejar de jugar porque tenía más materias en el año y no daba abasto. Como docente, el año que jugaba en Boca terminábamos muy tarde y llegaba a la 1 a casa y me tenía que levantar a las 5, como amo lo que hago me levantaba igual, lo aguante bastante bien. Con los horarios de Sportivo puedo dormir un poco más, ahora me mudé a Lanus y estoy un poco más cerca. Si jugamos entre semana dormía menos pero igual voy. En cierre de trimestre tuve que faltar a algún entrenamiento para corregir.

¿Cómo te definís como docente?

Soy una profe bastante copada pero hasta un determinado punto, doy muchas oportunidades, tengo una muy buena relación con los chicos. Haber empezado a los 22 años me jugó a favor por la relación de afinidad que tengo con ellos. Los conozco, se cómo actúan, tengo sobrinos de la edad de mis alumnos asi que se todas las mañas, me intereso y me gusta. Pueden hablar de fútbol conmigo. Tenemos una relación muy particular con mis alumnos, año a año va mejorando

Inicios en el deporte

A los 13 años empecé a jugar al vóley en la escuela secundaria a pesar de la altura, jugaba con mi hermano menor en la calle partidos de fútbol. Tenía buen saque así que con eso safaba. Después le insistí mucho a mi mamá para que me mande a fútbol y empecé a jugar campeonatos en una escuelita de barrio. Jugué desde los 13 pero no como arquera, era jugadora de campo en el medio y defensora. Atajaba ocasionalmente cuando hacía falta alguien y no quería atajar nadie pero no me gustaba. Atajé más de grande, hace cinco años. Siempre jugué, me encantaba jugar. A mi vieja nunca le gustó que jugara al fútbol porque no era femenino. Eramos dos mujeres y jugábamos contra varones. Estuvimos dos años y nos llevaron de Los Andes para jugar los Bonaerenses. Jugué un año, quise seguir jugando pero me tenía que cambiar de turno en el colegio. Mi mamá no me dejó así que tuve que resignar seguir en Los Andes por el estudio. Nunca dejé de jugar con amigas.

Entrada al Futsal

Primero empezó con mi entrada al arco. Yo atajaba cuando faltaba alguna, tenía un grupo de amigas que quería jugar al fútbol, ni bien empezaron a jugar se mataban a patadas entonces dije: “mejor atajo”. Empecé a atajar y me gustó. Los próximos partidos atajé, me lucía un poco más en la cancha, me gustó eso de frenarle el grito de gol al delantero. Descubrí que era lo más hermoso que me podía pasar. Me vio un grupo de chicas que jugaba en un club de Monte Grande y me pidió que ataje para ellas. Una de las chicas es Tamara Arario que ahora está en River. El primer club de AFA donde me fui a probar fue Huracán en 2013.

Etapa en Huracán y Boca

Me fui a probar como jugadora, me dí cuenta que había una sola arquera y dije que atajaba, les gustó como atajé y quedé. Iba rotando con otras dos arqueras. En Huracán me tiraban los colores pero quería más exigencia en un entrenamiento. Estuve todo el 2013 ahí. En 2014 empecé en Boca, Tamara Arario me dijo: “porque no venís a entrenar a Boca”, es otro estilo de entrenamiento. Fue el año que se desarmaron Arsenal e Independiente, eramos cinco arqueras probándonos y quedamos dos. Fue la mejor experiencia que tuve. Cuando cierra la disciplina Boca yo seguía jugando con amigas y estaba esperando lo que haga Boca. En ese momento el DT de Huracan me llama para que vuelva porque necesitaban arqueras, probé pero no me gusto la dinámica de trabajo. Me dijeron que necesitaban en once pero con 1,54m no me iba a probar ni por casualidad. Fui como jugadora y me encantó, jugaba de doble cinco o defensora. Jugué un par de partidos, es otra cosa totalmente distinta, pero siempre elijo al Futsal ante todo.

All Boys y la llegada a Sportivo Barracas

Tenía ganas de seguir atajando en Futsal, me llamó una amiga que estaba en All Boys y empecé a jugar un par de relámpagos ahí y después me ficharon para jugar en BAFI. Tuve un par de diferencias organizativas y me fui. Quedé como a la deriva y jugaba solo partidos con amigas. Publique una carta en Facebook porque necesitaba jugar y ahí me habló Barbi para que vaya a Sportivo Barracas porque necesitaban arqueras. Fui  a entrenar y cuando me dieron el pase de All Boys empecé a atajar acá. Fue perfecto, me encantó. Tenía más minutos y ya las conocía de Boca, fue uno de los mejores años. No lo pudimos coronar con el campeonato, pero son las cosas del fútbol. Este año arrancamos en enero yendo a Mar del Plata, los partidos con Nacional de Uruguay, se sumaron más chicas al plantel y estuvo muy bueno.

Pro y contra de ser arquera

Contra: Al ser el ultimo jugador, toda la responsabilidad queda en uno. Es muy cruel el puesto, podes sacar 100 pelotas y entró una, perdiste 1-0 y sos el más criticado. Si el partido es aburrido y no te llega nada te aburrís en el arco, que no pasa tanto si sos jugadora de campo, por eso me gusta la dinámica del Futsal.

Pro: Ahogar el grito de gol es una de las mejores sensaciones del mundo, la descubrí siendo arquera, que estén gritando el gol de afuera y que justo la saques con la punta del guante es lo mejor que te puede pasar. La visión del campo es distinta y tenes que tener voz de mando, que creo que ahora estoy teniendo, soy de alentar durante un partido y los entrenamientos.

Relación con las arqueras del club

Somos cuatro arqueras, no somos muchas. Con Eve tengo una muy buena relación prácticamente de hermana menor, me gusta desde mi posición de edad aconsejarla y apoyarla. Con Stefi en los entrenamientos trato de marcarle algunas cuestiones. Y con Joha es algo especial porque cuando arranque en la pretemporada venia temprano al club y ayudaba a la China y Barbi con las arqueras y empezamos a hacerle ejercicios básicos, ella empezó a agarrar mas confianza, trataba de alentarla cuando ella se ponía mal así que la relación empezó a hacerse un poco más fuerte a tal punto que dicen que es mi hija.

¿Qué representa el Futsal para vos?

Empezó como un hobbie, se convirtió en una pasión y cuando empece a trabajar fue mi cable a tierra, no podía desconectarme de todo lo quee es un colegio, tengo 10 cursos y me encanta. Es una descarga y lo disfruto, disfruto verlo y jugar, en todas sus expresiones. Me gusta ver cualquier partido, de cualquier división o de barrio. Entro a una cancha y me desconecto totalmente de todo lo que me pueda molestar del colegio o los problemas personales, soy otra. Y me pasa lo mismo con el baile, estoy haciendo salsa y bachata. Me desconecto totalmente, es otro cable a tierra que por suerte encontré.

Fuente : http://pasionarrabalera.blogspot.com.es/2016/11/conociendo-arminda-quiroga.html

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