La talentosa mendocina obtuvo el quinto título jugando en Italia (con tres equipos distintos). Habló de sus inicios, la profesionalidad, sus colegas y la Selección Argentina.

Por Maximiliano Marasso

En la famosa tierra del vino argentino, y en su caso de alfajores, provee talento de exportación. Banini y Argento son dos coterráneas que derrochan su categoría fuera del país.

Blanco nació en Guaymallén el 5 de diciembre de 1987. Su trayectoria parece de una veterana pero no lo es, con 26 años, le queda mucho por recorrer a esta habilidosa jugadora que empezó como delantera en fútbol de campo y ahora despilfarra adversarias y rompe redes en cancha chica. Las Pumas de Mendoza, River Plate, Universidad Alicante (España), Isef, Isolotto, Az Women y Lazio (Italia).

Títulos (6): 2006 – Sudamericano Mayor (Selección Argentina), 2010 – Campeonato (ISEF), 2011 – Supercopa (ISEF), 2013 – Campeonato (AZ Golden Women), 2014 – Copa de Italia y Campeonato (Lazio).

¿Cómo fueron tus inicios?

Empecé a jugar cuando tenía siete años, siempre con mi papá y mi hermano. A los once años jugué la liga mendocina infantil con chicos para Boca Bermejo. Hasta los trece años seguí en el mismo club, pero sólo entrenando para viajar al Mundialito infantil, en España, porque la Liga mendocina no me dejaba jugar más con chicos, no firmaban la autorización del club y de mis padres que se hacían cargo ante cualquier tipo de lesión. Lo último oficial que jugué con varones fue el Mundialito de la FIFA en las Islas Canarias en el 2000.

De los 14 a los 16 hice inferiores, siempre con chicos, en el Club Argentino en Mendoza los días de semana, el fin de semana y los nacionales femeninos los jugaba con Las Pumas de Mendoza. En el 2007 estuve en River una temporada.

Fue partícipe con la camiseta argentina desde el 2006 hasta el 2001 inclusive, siempre en fútbol once. En el 2008 empezó – y es su actual disciplina hace años – a jugar futsal en Italia, destacándose y logrando títulos con tres clubes diferentes.

¿Cómo surgió tu llegada a Europa?

Fui a jugar un Mundialito de futsal, en Reus Barcellona, con la Selección de la AMF y me propusieron de jugar en la Liga Italiana.

¿Te costó la adaptación?

La adaptación algo costó, era todo nuevo: país, idioma, costumbres, manera diferente de mirar el fútbol, familia lejos, pero es parte de esto. Hasta el día de hoy cuesta, elegís una u otra cosa, no podes tener todo.

¿Sos una privilegiada al ser una profesional?

Que pueda estar hoy en día jugando y tal vez no trabajando de algo que no quisiera pienso que es un privilegio, pero también es un sacrificio afectivo grande.

¿Consideras que las chicas que juegan en Italia deberían tener su chance de jugar en la Selección?

Sí, creo que si como cualquier chica, pero obviamente planteado seriamente, con buen proyecto. Si no formas la Selección Argentina viendo a chicas de futsal en todo el país, y no viajas a jugártela entre los primeros cuatro, es difícil que alguien de acá deje el club por tres semanas, por ir sólo a ver qué pasa. La mayoría de las chicas nombradas del exterior acá en Italia van a sus selecciones, pero hablas de España y Brasil, campeonas mundiales.

¿Qué es lo que más extrañas de no estar en Argentina?

La familia, los amigos, las costumbres, el cuarteto, el asado y las empanadas.

¿Hay difusión en los medios de sus actuaciones?

Sí, sale alguna nota y cosas por internet. Sigo más los equipos italianos, soy hincha del Napoli.

¿Seguís el fútbol femenino argentino a la distancia?

¡Leo tus publicaciones!

¿Estás en contacto con las otras argentinas que juegan en Italia?

Sí, pero después hay muchas cosas que ver. No es que te movés por el grupo de amigas o colegas. Si hablamos, y si pasan por Roma nos vemos siempre, si se puede.

¿Te gustaría jugar con alguna de ellas?

Sí, por qué no, aparte me llevo bien. Conozco sólo a tres: Gisu (Gisela Pedace), Chuby (Marcela Pedace) y Ale (Alejandra Argento). La temporada que viene creería que va a ver alguna otra argentina, pero no de Buenos Aires.

¿Cuál es su mayor fortaleza para ganar los partidos con tanta comodidad?

Hay más cantidad de jugadoras que hacen la diferencia que en otro club.

Saliste campeona con tres equipos diferentes en Italia. ¿Los clubes te tienen que contratar si quieren un título?

En Italia, cuando me escriben, como chiste final dicen que “donde pase yo, el equipo ganó, que por eso me retienen una pieza fundamental”. Pero yo creo que también pasa por la elección de cada año y cada uno. Depende el proyecto que vea, qué presentan, las personas que van a trabajar, conozco el ambiente italiano hace seis años, conozco características de jugadores, técnicos y demás. Si bien el sueldo es importante, busco mirar el proyecto del equipo y tratar de estar bien en todos los sentidos. Me lo han hecho notar, pero no me lo habían preguntado.

En Argentina persiste un grado de machismo por el cual el fútbol femenino no termina de despegar. ¿En Italia cómo es el tema?

Allá (por Argentina) hay mucho machismo, o sea el hombre se cree lo más y por lo general a la gente no le llama mucho la atención si jugas, al menos que resaltes mucho. Acá tal vez era antes lo mismo, pero porque estaban solo las italianas. Las italianas no tienen un nivel alto de juego. Acá, a las sudamericanas cuando nos ven jugar, por lo general, vuelven a la cancha, la gente, los hombres, vienen a vernos.

¿Cómo fue la experiencia con la Selección en el Mundial de Futbol de Salón?

La experiencia en Colombia fue muy linda (NdeR. Argentina finalizó cuarta). Jugué con varias chicas de Mendoza y me puso contenta.

¿Qué diferentes hay entre futsal y futbol de salón?

La diferencia son las reglas. Por ejemplo, en futsal el lateral y el córner son con el pie (se juega más rápido, te permite hacer muchos esquemas), en fútbol de salón con la mano. En futsal es importante tener una arquera buena, pero en fútbol de salón es fundamental ya que cambian mucho las reglas y tiene mucha más participación, sea con el pie, con la mano. Yo, como jugadora, me quedo con el futsal.

12-06-2014

Fuente : http://www.diariolafutbolista.com/index.php

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