La experimentada defensora de Huracán repasa su historia y su visión del presente del fútbol femenino. Pasión en celeste y blanco.

Por Maximiliano Marasso


Porteña, nació el 26 de diciembre de 1985. Estudió la primaria en Almagro, Inmaculada Concepción, pero el secundario lo realizó en el Instituto Buenos Aires, en Vicente López. Además de jugar a la pelota, es gestora automotor y comerciante en Quilmes, “Coco & Ron”, su local de ropa femenina.

“De muy chiquita jugaba al fútbol en el club Harrols Gath y Chaves con los varones. Obvio que no me quería en su equipo hasta que “les pintaba la cara” y después querían todos que juegue con ellos. Me escapaba de mi casa para ir a jugar sin que mi mamá lo supiera”

y agregó al respecto,

“hasta que un día le llegó el comentario de que yo estaba jugando con los varones y me siguió. Cuando me vio casi se desmaya”

recuerda la anécdota con una sonrisa y prosiguió.

“Al principio no le gustó la idea, pero después se acostumbró”.

Recibió el apoyo de su padre y empezó a competir con otras chicas en el club de sus amores.

“En Racing, en la sede de Villa del Parque. Jugaba al papi fútbol, me gané un trofeo a la mejor jugadora, lo tengo en la casa de mi papá. El siempre me llevó de chiquita a Racing”.
Vivía en Olivos y su madre le dijo un día.

“¿Por qué no vas a un club que le den más importancia al fútbol femenino, por qué no te vas a probar a River?”.

A los 15 años fue a probarse a la escuelita de Rubén “Coco” Torres, que pertenecía a River. Fue como centrodelantera, pero la subieron a Primera de cuatro.

“En ese momento quería jugar, así que no me importaba en qué puesto. Después me empezó a gustar jugar de defensora y ahí me quedé”.

Su primera etapa en Nuñez duró tres años y festejó dos títulos: 2002 y 2003. Su salida de River, en el 2004, no fue por cuestiones futbolísticas. “Me fui por problemas con el médico del club”. Ese mismo año fue citada para jugar un Sudamericano en Paraguay con la Selección Argentina.
Vistió las camisetas de Lugano, Excursionistas y San Lorenzo. Hasta que agarró las valijas y partió a Europa.

“Me fui a España a trabajar y fui a probarme al Espanyol de Barcelona, pero como tenía que trabajar no pude jugar. Tres meses y me volví, extrañaba, y porque no podía jugar porque no me daban los horarios”.

Y volvió a River, en el 2007. Posteriormente, pasó a futsal, en Estrella de Maldonado. Allí la recibió una amiga, Mariana Blanco. Ambas también estuvieron en Atlanta. Hasta que en el 2009 llegó su última camiseta, la actual.

“En esa época me dijo Lis González de ir a jugar para Huracán (iba a ser la DT), estaba Silvana Peralta, gran amiga, jugamos juntas en River y salimos campeonas, así que no lo dudé y me fui a Huracán”.

Se refiere a la situación en el Globo.

“Lamentablemente sólo tenemos el apoyo de Mabel (Salinas) y se nos hace muy difícil”. Y tiene un deseo. “Me encantaría que este grupo tan hermoso que tiene Huracán peuda sentir lo que es salir campeón. La mayoría nunca vivió eso y es una cuenta pendiente que tenemos”.

Desde tu debut al presente. ¿Creció el fútbol femenino en el país o sigue estancado?

Sigue igual. Lo único que se ve, es que crece en otros lados, como los torneos de mujeres que hay.

¿El mayor déficit es un real interés de la dirigencia, clubes y los medios?

El mayor déficit está desde que una mujer nace y ya tiene que jugar al hóckey, vóley y nada más. La sociedad es la que debe cambiar y ni hablar de las autoridades. En las escuelas debería ser obligación tener el deporte fútbol femenino. Hay muchas nenas que son discriminadas por sus propios compañeros y eso es culpa de la sociedad, de los padres que las marginan y las obligan a elegir otro deporte porque “está mal visto”. Pero si está bien que miren programas donde salen semidesnudas las mujeres.

¿La sociedad está más abierta a aceptar la disciplina o sigue siendo un tabú?

Hay gente para todo. Están las personas que le contás que jugas al fútbol y se quedan maravillados, te quieren hacer partido, te quieren ir a ver porque no lo pueden ver por la tele, así como también hay gente que te dice: “pensé que jugabas al hóckey”. Se piensan que las chicas que juegan al fútbol tienen que ser como nenes y no es así. En el fútbol femenino, como en todos lados, hay diferentes looks y hay que respetar.

¿Haber jugado de atacante te sirvió para saber marcar mejor a las delanteras rivales y ser una defensora con gol?

Sí, jugar de delantera en mis comienzos me ayudó. Igual siempre me gustó marcar y poner el cuerpo. Arriba juego igual, me llevo todo puesto. Por suerte hice varios goles. Ahora estoy alejada del gol, pero ya voy a volver a hacer goles cuando las chicas de Huracán me tiren un centro (risas).

Muchas jugadoras son polifuncionales. ¿Se debe a una necesidad de cubrir puestos o la mujer se adapta mejor a diferentes posiciones?

Un poco de las dos cosas. Hay equipos que tienen mucho recambio y no necesitan tener una jugadora que juegue en donde la pongan. Y hay otros que necesitan poner a una jugadora en un puesto que no es el de ella porque no tienen más jugadoras. Esa es la gran diferencia que hay con los equipos que apoyan el fútbol femenino y los que no.

¿La Selección es una etapa cerrada o crees que aún te podrían convocar en un futuro?

Estar en la Selección fue lo más lindo que viví en mi vida futbolística. Creo que ya pasó mi etapa, tengo 28 años y no tuve nunca la continuidad de otras jugadoras. Hoy en día tengo otras prioridades, pero si me llaman voy sin pensarlo (risas). Adri (Sachs) y Chapi (Chamorro) están y realmente se lo merecen, ojalá que les den la continuidad que toda jugadora necesita.

En lo personal, ¿una cuenta pendiente sería que Racing volviera a tener fútbol femenino en campo y ser parte del equipo siendo hincha?

Racing es mi debilidad. Me hubiese encantado que siguiera la actividad cuando yo estuve ahí. Hoy, estoy bien en Huracán, no creo que me vaya, el grupo es el mejor de todo el futbol Argentino, sin dudarlo.

¿La mayor alegría y tristeza como futbolista hasta el momento?

Lo mejor que me pasó en mi carrera fue estar en la Selección y salir campeona es otra de las cosas que te llenan. Ah, y cuando me toca hacer algún gol (risas). Tristezas, no tuve gracias a Dios.

En un futuro, ¿es posible que sigas ligada como DT o delegada, o no?

Mmm no creo que sea ni delegada ni DT. Yo soy gestora del automotor y hace poco abrí un local de ropa de mujer en Quilmes, así que seguiré por otro camino.

06-09-2014

Fuente : http://www.diariolafutbolista.com/index.php

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