La ex atacante de Boca y la Selección Nacional, repasa su época de futbolista y, como DT recibida, cuenta cómo jugarían sus equipos.

Por Maximiliano Marasso

Fue una “optimista del gol” en su etapa como delantera de Boca y la Selección Argentina. Ahora, quiere continuar haciendo historia pero desde el banco. No son muchas las entrenadoras, pero esa tendencia puede ir cambiando.

Trujillo nació el 9 de marzo de 1965 en Capital Federal. El contacto con el balón, su infancia, transcurrió en los pagos de la Municipalidad de Tigre.

“Comencé jugando en la canchita de la esquina de mi barrio con los varones. Luego jugué en diferentes clubes de papi fútbol: Zorzal de Pacheco, Glorias en Tigre, el Deportivo Tigre, el club Pacheco, club social y Deportivo Talar, Piagio en San Martín, el club Centro de Loma Hermosa, el Libertador en San Martín”

repasa por la variedad de clubes en los que estuvo.

“Me llevan a una prueba para cancha de once. Mi primer club fue J.J. Urquiza, allí jugué dos temporadas. Luego pasé por Juventud Unida, de San Miguel”.

De aquella época recuerda que

“teníamos como sponsor el canal de cable, Siempre Mujer, y transmitían los partidos, fui goleadora del equipo”.

En un momento tuvo una decisión crucial que tomar, nada sencillo desde lo sentimental.

“El DT de Boca me dice si quería realizar una prueba, para mí fue un gran desafío, y sobre todo tomar esa decisión siendo que mi papá era mi DT y tenía la propuesta para dirigir en Tigre, así que como hincha de Boca y siempre se lo había prometido a mi abuela, me arriesgué”.

En Boca festejó dos vueltas olímpicas: 1997 y 1998, y con el agregado de ser una de las máximas artilleras.

“Jugaba con la 9, en la primera temporada convertí 70 goles. Fui tercer goleadora”.

Su andar en el Xeneize la catapultó a la Selección Nacional.

“Participé del sudamericano en Mar del Plata, donde salimos subcampeonas. Compartí con Liliana Baca, Karina Morales, Julia Achával, Lorena Jaimerena, Elizabeth Villanueva, Norma Altamirano, Sandra Nuñez, Andrea Arce”.

Y añadió,

“llegó el viaje a Estados Unidos, donde jugamos contra la Selección de Estados Unidos, en dos oportunidades, en California y en Miami con un equipo universitario”.

Realizó cursos de masoterapeuta profesional en el Instituto Dalon Perello y de RPC (primeros auxilios). Trabaja en el Municipio de Tigre.

¿Por qué el fútbol femenino no logró crecer e incluso hay menos equipos que en tu época de jugadora?

Porque lamentablemente estamos en Argentina y cada vez hay más torneos de fútbol 5, son muy pocas las chicas que quieren jugar en cancha de once, es sacrificio y tienen que trabajar. Sólo Boca, River, les dan un viático.

¿Seguís la actualidad del torneo de AFA?

Sí, también los de otros países. Acá creo que hasta que una selección femenina llegue y gane un Mundial, no va a tener oportunidades el fútbol femenino, o una gran figura como en Brasil, que sacó a Marta, como también en su momento Estados Unidos con Mía Hamm.

¿El mayor recuerdo de tu etapa de futbolista?

Tengo dos momentos importantes: uno fue en Casa Amarilla jugando contra All Boys. Fue un partido muy luchado, ellas se corrían todo y pegaban mucho. En una jugada fui a parar la pelota y me pegaron un planchazo terrible en el muslo derecho, los tapones me hicieron un corte. Estábamos 1 a 1 en el resultado, Rosita Vergara quita una pelota en el mediocampo y me tira un pase en diagonal, pico por la izquierda, cuando sale la defensora -parecía una locomotora que se me venía encima- en el aire, el balón con el pie izquierdo, se la levanto por arriba de la cabeza y entro al área y con la derecha sin picar se la pongo por arriba a la arquera, un golazo, fui donde estaba la hinchada de Boca, me arrodillé y besé la camiseta , así nos pusimos 2 a 1.

En el segundo tiempo, después de un gran centro de Elizabeth Villanueva, convertí el segundo gol de cabeza tirándome de palomita y se la clavé en el ángulo. La otra fue cuando le ganamos a River, en la cancha de Atlanta, y dimos la vuelta olímpica, a pesar que me anularon un gol, por suerte en el segundo tiempo Rosana Gómez convirtió y fuimos campeonas.

¿Y la cuenta pendiente?

Lo que me quedó pendiente es poder participar de un mundial con la Selección Argentina. Sé que si hubiera nacido en esta época estaría jugando en Europa. Toda mi carrera deportiva fue a base de sacrificio, horas de entrenamiento y de cuidarme mucho. A pesar que era amateur, siempre me tomé las cosas con responsabilidad, a veces me quedaba practicando tiros libres después del entrenamiento y eso me daba el resultado en los partidos que eran muy cerrados.

Recibida de entrenadora en la Escuela de Directores Técnicos, Urben Farias, en Vicente López. Dirigió al equipo The Bakers, obteniendo tres campeonatos.

¿Cómo te gustaría que jueguen tus equipos, cual sería tu estilo de entrenadora?

A mí me gusta que mi equipo sea ofensivo, pero con buen manejo del balón. Presionar en bloque y recuperar rápidamente la pelota. Ser contundentes en la definición, ser protagonistas, tener una identidad futbolística, transmitir la idea y todos con la misma mentalidad y objetivo, las líneas dentro del campo bien conectadas, ser un equipo solidario e inteligente. Me gusta el sistema 4-3-3, pero también depende del equipo rival que te toque.

En el fútbol femenino tenés que trabajar más en la parte táctica y en la pausa justa, formar jugadoras inteligentes que dominen la ansiedad y sepan manejar los tiempos, no ir con vehemencia a cada pelota, sino en el momento apropiado. Una defensa sólida y tiempista, un mediocampo que marque y recupere y toque rápido el balón y adelante la definición, con frialdad dentro del área y contundencia. Obvio todo implica de trabajo y ejercicios para lograrlo, para ello hay que planificar cada entrenamiento, tanto diario como semanal, se divide en ciclos de trabajo.

¿Se necesitan mas ex jugadoras que se animen a ser DT?

Claro que se necesitan más entrenadoras, pero también que puedan tener oportunidades. Aquí todavía hay machistas y eso lo hace muy difícil que la mujer se inserte. El curso de DT es muy costoso, no sólo en lo económico, sino en los días y horas de estudio. Cuando yo lo hice era la única mujer, y al principio me costó un poco. Lo que me ayudó fue jugar bien al futbol, por eso conquisté a mis compañeros, los que más se admiraron fueron los jugadores profesionales que estudiaron conmigo.
19-3-2015

Fuente : http://www.diariolafutbolista.com/index.php

Anuncios