La experimentada mediocampista de Estudiantes, repasa su trayectoria, se imagina como futura DT y considera que Argentina tiene material para ser potencia.

Por Maximiliano Marasso

Oriunda de La Plata, llegó al mundo el 9 de abril de 1981. No tardaron en captar sus condiciones en un torneo barrial. Así, a los 16 años inició su carrera en Independiente, donde estuvo durante seis años. Vallejos pasó por las diferentes categorías en la Selección Nacional: Sub17, Sub20 y Mayor.
Fue tentada para jugar en Verona (Italia), Miami Lackers (EE.UU), pero su destino fue Costa Rica. En el país centroamericano jugó primero en Desamparados.

“Donde por primera vez salí campeona, y qué más podía pedir. Era feliz ahí, me trataban de maravilla, me sentía muy cómoda y completa”

recuerda. Posteriormente, formó parte de San José, club de la capital. Y finalmente para Cartago.

“Por decisión propia fui a jugar por primera vez a la Liga de Segunda División. Ese mismo año ascendimos a Primera y nuevamente pude salir campeona”.

Fueron siete años en Costa Rica, hasta que pegó la vuelta a Argentina.

“Volví al club donde mi padrino fue jugador y siempre me decía cuándo iba a jugar en Estudiantes de La Plata. Ese año tuve la oportunidad de por primera vez, en la historia del Pincha, salimos segundas en la tabla”.

Pero Vallejos paró la pelota, a sabiendas que el fútbol para las chicas es amateur. Terminó los estudios y se recibió de Cosmiatría y Esteticista. Fueron tres años de extrañar la competencia oficial. Hasta que fue tentada por una amiga, Rosana Gómez, para que se sumara a Boca.

“Me costó mucho porque volvía de estar totalmente inactiva, con otra edad y con una exigencia muy activa, pero mi amor por el fútbol me hizo que hoy esté todavía en ruedo”.

En el Xeneize estuvo durante dos temporadas, donde volvió a encontrarse con Marcela Lesich (ex compañera en el Rojo). Con Boca fue bicampeona, pero por cuestiones laborales, de viaje, volvió a su ciudad y se integró a Estudiantes.

“Donde siempre me trataron muy bien. Hoy, todavía como jugadora dentro de la cancha, sin bajar los brazos dando pelea al tiempo, Tengo la oportunidad de dejar lo mejor de mí con las Leonas y estoy muy feliz de poder cumplir esta última etapa con el Pincha y formar parte del equipo”.

¿Cómo fueron esos primeros pasos en Independiente?

Independiente fue una experiencia nueva en todo sentido. En mi caso personal lo tomé con mucho compromiso y responsabilidad, era mi primer club y no podía dejar pasar nada en lo personal, ya que siempre tuve el apoyo de mis papás y por lo tanto el sacrificio muchas veces era en conjunto con ellos. Muy contenta por todo lo que me tocó vivir, el sacrificio que conllevaba hacerlo y el reconocimiento en su momento fue después de tanto, llegar a la citación de la Selección como también portar la cinta de capitana en el club, creo que esos eran solamente los premios que podíamos recibir en su momento, hoy es otra cosa.

¿El fútbol femenino en Costa Rica está mejor que en Argentina?

Costa Rica es un país chico a comparación a Argentina, pero no por eso ellos sean menos. En su momento fui testigo como ex jugadoras y gente interesada en el fútbol femenino se capacitaban, como DT o profes de educación física y aportaban lo mejor para lograr solidez en cada paso. La organización a nivel club era muy organizada y el trabajo a futuro siempre fue muy claro. Hoy, siempre están presentes en clasificaciones, organizaciones futbolísticas y en ser sede de eventos deportivos. Algo estarán haciendo bien, sumale que también clasificaron para el Mundial en Canadá, con eso te digo todo.

¿La experiencia por la Selección Argentina?

Con la sub 17 y sub 20 tuve más oportunidades y los mejores recuerdos, fue como el tiempo dorado, salíamos hacer pretemporadas a Mar del Plata, jugábamos con equipos extranjeros y el grupo se mantuvo. Hasta que llegué a la mayor, ahí era más complicado porque el DT de ese momento tenía ya su equipo ideal, el cual mantuvo siempre y eran pocas las esperanzas, siempre eras la suplente de… No había chance de pelear el puesto por más que quisieras. Esto le pasó a la gran mayoría de compañeras en ese entonces.

En lo personal había llegado un límite de tolerancia, y no podía quedarme conforme con esa opción porque era muy desalentador después de tanto sacrificio. Entendía que acá no se iba avanzar más, por un gran tiempo, hasta que esa dinastía se terminara. De hecho, fueron muchos años los que pasaron, hasta que se dieron cuenta que la Selección necesitaba un cambio. Por suerte pude verlo en su momento con claridad y tuve el tiempo para irme y seguir mi carrera en otro país, al día de hoy no me arrepiento, tomé la decisión correcta. Hoy, después de tantos años, muchas compañeras me dieron la razón de lo que estaba pasando y de la manera que nos manipulaban por solo tener amor a este deporte y amor a la camiseta.

¿Qué rescatas de tu etapa en Boca?

Boca es un club grande, estando ahí entendí por qué es Boca y por qué ganaron siempre. Como jugadora nunca me faltó nada, la obra social, viático, toda la indumentaria propia. La gente de Boca te sigue, va a los partidos, bueno el grupo en general, mis compañeras, el grupo de trabajo desde el utilero hasta la doc, un gran grupo de trabajo muy sólido, acompañando siempre en lo que necesite y esa importancia te hace sentir especial. Acá en Argentina es difícil tener todas las comodidades que Boca te da y yo que empecé en equipos que sólo tenía la camiseta para jugar, fue muy lindo que me traten casi profesional.

¿Ahora en Estudiantes cuáles son tus expectativas?

Me quedó pendiente salir campeonas con Estudiantes de La Plata y ojalá antes de mi retiro pueda cumplirlo. Sino seguiré acompañando al grupo de alguna manera funcional para que esto suceda en algún momento y poder vivirlo de cerca. Siempre se los digo a mis compañeras, me encantaría poder ayudar en lo que necesiten, voy a estar agradecida toda la vida por todos los lindos momentos que me tocó vivir en este club.

¿Ya te pusiste fecha de retiro y vas a seguir ligada a la disciplina?

Sí y no. Siempre digo me queda uno o dos años como mucho pero las ganas siempre te hacen poder un poco más, es difícil dejar de ser jugadora. Cuando sos una jugadora joven querés tener la experiencia y madurez para poder jugar más allá de tu condición física, cuando tenés la madurez y la experiencia para jugar vas teniendo limitaciones en la condición física y esto te desafía todo el tiempo; nunca querés dar el brazo a torcer. Tengo títulos, capacitaciones y cursos realizados en Costa Rica como entrenadora y ¿por qué no? En algún momento me anime a ejercer. Seguramente voy a seguir ligada en esta disciplina, porque es difícil dejar de ser jugadora. Por ahora, mi cabeza está dentro de la cancha corriendo detrás de la pelota.

¿Según tu experiencia, qué le falta al fútbol femenino argentino para que despegue?

Proyecto grande con acciones en el presente y en el futuro coordinando profesionalismo y educación, tanto como para las personas que lo dirigen como también para las jugadoras. Necesitamos gente seria y responsable con ganas de trabajar y con un mismo fin para que el fútbol femenino de un salto. Argentina tiene el material para poder lograrlo, tenemos jugadoras excelentes en todo el país, tenemos la ventaja que en Argentina naces con una pelota bajo el brazo, vivís fútbol con pasión como en ningún otro lado, tenemos habilidad nata. Tenemos mucho para trabajar para ser potencia futbolística sin duda.

18-05-2015

Fuente : http://www.diariolafutbolista.com/index.php

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